Pequeñas oraciones ateas

Cinco: ¿por mi culpa?

Una sensación paralizante que —estoy convencido— ya estaba en nosotros antes de que fuéramos o pareciéramos, disuelta en la seguridad hidráulico-amniótica del vientre de nuestras madres. Antes de nacer, ya nadábamos en la culpa de los otros que —como un maldito antojo, una fea marca de nacimiento— nos estará siempre recordando de dónde venimos.

Lo he dicho muchas veces; que tanto el bien como el mal están en nuestra esencia humana. Ahora, todo depende de la querencia de cada cual para que la balanza se incline hacia un extremo u otro.

Publicado por Juancanopereira

Mi nombre es Juan Cano Pereira. Soy escritor, ando ahora en el estudio de la locución y el doblaje. También le doy a la edición multimedia y algo al diseño gráfico. Amar a la literatura sobre todas las cosas y a las redes sociales como a mí mismo, me ha llevado hasta la narrativa transmedia, entre otras cosas.

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