Temporada de patos—Temporada de conejos (29)

31 de octubre de 2020.

Pompeya

Intento no pensar en ello. Por eso cambié el título de mis reflexiones un par de veces, pero el virus de la idiocia nos rodea por todas partes. Es entonces, en mitad del despropósito y de los insultos, cuando recuerdo en qué lugar y en qué día nos encontramos.

Ya va a hacer casi un año que es permanentemente 24 de agosto del año 79 —después de Cristo, claro; no 1979—. Sí, efectivamente, estamos en Pompeya. Ya va a hacer casi un año que nos estalló el Vesubio delante de las narices, pero la ceniza que ennegreció el cielo desde un primer momento, también nubló nuestra mente. Y a pesar de lo que está dando de sí este largo día, ralentizado hasta el hartazgo, como si se tratara del guion de una de esas series que devoramos online, nadie ha aprendido aún nada.

Felicidades, queridos pompeyanos: la cruda realidad nos volverá a coger ocupados en otras cosas. O tal vez, ¿no es eso lo que buscamos?… ¿distraernos de tanto error y de tanto horror?…

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