¿Qué hay de nuevo, viejo? (33)

23 de julio de 2020

Últimamente se me viene demasiado esa visión: son los años innombrables y aquel sufrir por sufrir. Tal vez no sea una persona muy sana, si regreso una y otra vez al filo del precipicio, para permanecer luego horas y horas intentando desentrañar qué había en el fondo, pero es la única manera que se me ocurre de saber quién soy en realidad. Estoy convencido; que, de una u otra manera, aún permanezco enterrado en aquel agujero de autocompasión.
Y tú escarbas, y escarbas, y te dejas las uñas en una búsqueda que a ratos se te antoja vana, aunque ineludible, como una adicción que nunca llegarás a confesar y que, siempre, desde los años innombrables, has ocultado.

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