Querido lector: las entradas que te vas a encontrar en mi blog bajo este título son fruto de las reflexiones diarias que he ido escribiendo cada mañana durante el confinamiento en el muro de mi Facebook. Siempre las acompaño además de una canción que por lo general sirve —nunca mejor dicho— de pretexto a lo que escribo.

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16 de marzo de 2020

Hoy me he desvelado. He leído los más de cien wassaps que tenía en el teléfono —no soy el único con insomnio, ¿verdad?— y después he estado un buen rato deambulando por la penumbra de esta casa que no ceja en su interrogatorio. «Nombre: domingo, 15… Alias: ayer… Condena: muerte por abandono y dejadez… Lugar de la ejecución: el sofá del salón». Pero justo al amanecer, cuando todo pendía de ese primer hilillo de luz, me cogí fuertemente a mi vigilia y me empujé suavemente hacia el día al son de una sencilla y entrañable melodía. «Nombre: lunes, 6 horas… Alias: Good day honey… Condena: nacer bailando a golpe de chupitos de esperanza… Lugar de la ejecución: primero la cocina, después el pasillo y llegar por fin hasta el salón, para terminar la ejecución en el dormitorio: «Oh what a good day honey, the day I could call you mine».

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Mi nombre es Juan

Bienvenidos a mi rincón de Internet dedicado a todo lo que me inquieta. Aquí los invito a saber de mí y de mis viajes creativos: libros, artículos, pódcast, canciones…

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