1 de octubre de 2020.

Photo by Jose Ruales on Unsplash

La ciudad abierta, la que todo te ofrecía se ha convertido en un agujero inmundo. Alguien está destruyendo aquel lugar al que vine cargado de sueños y de esperanzas. Y entonces dan ganas de coger carretera y manta y no volver la vista atrás, ni siquiera una leve ojeada por el retrovisor. Para qué, si ya sentimos la flama de las llamas en la espalda.

Esos nerones no pararán: ya mandaron montar una pira con los cadáveres, pero no fue suficiente; ahora nos quemarán a los supervivientes.

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