¿Qué hay de nuevo, viejo? (66)

14 de septiembre de 2020.

Un día me armé de valor, gracias a que, unas semanas antes, se me ofreció la oportunidad de colarme en su paisaje. Como siempre, la música fue el pretexto idóneo para llamar su atención; y aunque habíamos estado allí, siempre cerca, apenas sabíamos el uno del otro. Nunca habíamos hablado, hasta la noche en que estuvimos pasándonos la guitarra como quienes se fuman un cigarro a pachas.


A los pocos días, la saqué a bailar, pero ella, muy educada, me dijo que no podíamos hacerlo, porque acababa de decirle que no a un chico del pueblo de al lado, y eso iba a estar muy feo.


—Pero yo soy de aquí, como tú… así que, si nos ve bailando debería entenderlo —. Le dije aquella estupidez no sé si por los nervios o porque no se me ocurría otra excusa mejor.
—Otro día bailamos, de verdad. No me pongas en un compromiso.


Le tomé la palabra, por supuesto y, a la siguiente vez, allí que estaba yo; el primero para sacarla a bailar. Y nos susurramos al oído palabras que escuchamos el uno de la boca del otro por primera vez.

Publicado por Juancanopereira

Mi nombre es Juan Cano Pereira. Soy escritor, ando ahora en el estudio de la locución y el doblaje. También le doy a la edición multimedia y algo al diseño gráfico. Amar a la literatura sobre todas las cosas y a las redes sociales como a mí mismo, me ha llevado hasta la narrativa transmedia, entre otras cosas.

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