Pequeñas oraciones ateas

Nueve: aleluya Lo dijo Cohen en su «Hallelujah»; lo de aquel acorde secreto que tocó David y tanto agradó a su Señor. Y es que nunca hay que menospreciar a un rey confundido entre el amor y la lujuria. Pero lo mío es otra cosa; no hay cuartas, quintas ni finales en caídas menores. YoSigue leyendo «Pequeñas oraciones ateas»