Temporada de patos—Temporada de conejos (21)

23 de octubre de 2020.

Todos tenemos una Verónica o dos en nuestras vidas, incluso puede que más de una y más de uno nos sintamos como la Verónica de la canción de Costello, nadando entre las sombras del presente hasta un pasado añorado, lleno de luces brillantes que nos obnubilan, pero que, en cierto modo, nos reconfortan.

Todos conocemos a alguien —tal vez un alguien que habita en nosotros mismos— que echa de menos a su Verónica a cada segundo de cada día de su existencia, porque se sabe perseguido por las mismas sombras que terminaron por atraparla a ella. Nos lo olemos en la ropa, en el pelo, en la piel. Es ese mismo olor que expelían los ojos de ella cuando se quedaban enganchados en un nombre que ya no recordaba o en una cara que ya no reconocía. Estuvo claro desde el primer momento, cuando el médico habló de la maldita enfermedad con impronunciable nombre de médico alemán.

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