Temporada de patos—Temporada de conejos (14)

16 de octubre de 2020.

No te acerques y obsérvame de lejos —por lo menos, desde el doble de eso que ahora llaman distancia de seguridad—, pero procura hacerlo sin prisa. No te cortes por parecer un descarado, que a mí no me importa lo más mínimo. Yo y nadie más que yo soy el culpable de haber dejado que la vida me aplaste con esa contundencia que es tan evidente nada más ojear mi aspecto físico. Ya te he dicho que soy el único que puede reivindicar la autoría de esta macabra obra sobre mi cuerpo y sobre mi mente. Yo soy el artista que la ha esculpido—destruido, machacando mi cuerpo, moliendo mis huesos, ajando mi piel y hasta mi sonrisa.

No te acerques más. Limítate luego a saludarme con corrección desde la distancia. Pero, por favor, después no vuelvas nunca la vista atrás.

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