¿Qué hay de nuevo, viejo? (67)

15 de octubre de 2020

A veces, si no es siempre, los designios del amor parecen cosa de Dios. Pero no, porque, sintiéndonos unos locos enamorados, nos creamos estar en las nubes, sino por lo inescrutable y caprichoso de su acontecer. Y aunque entonces no queramos continuar el camino, bajarse de ese tren en marcha puede traer consecuencias irreparables, ¿o acaso alguien conoce mayor dolor en el mundo que el de un corazón destrozado?

A veces, si no es siempre, amar es tan complicado, que hay personas cuerdas, además de fuertes y sanas, que se pasan la vida persiguiendo a un fantasma: el de los amores pasados.

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