¿Qué hay de nuevo, viejo? (23)

13 de julio de 2020

¿Recuerdas?, yo te grababa cintas con mi voz impostada de locutor de radio nocturno. Tenía entonces esa ingenua vanidad que me hacía atreverme con lo que se me antojara, incluso si lo que se me ponía entre ceja y ceja era conquistar a la chica guapa de la peli. No sabía hasta que altura podía llegar mi atrevimiento, pero como si de un saltador de pértiga se tratara, ahí que estaba yo, concentrado, animándome a mí mismo, sin dejar de intentarlo una y otra vez. Después, cuando me la terminaba pegando, y tú te reías estrepitosamente, yo era inmensamente feliz, porque aquello se pagaba bien caro. Era como, tras una avería bien gorda, lograr encender al fin el alumbrado de la feria, sin saber muy bien qué cable había tocado; era como si eligiera una puerta al azar y te encontrara dentro.

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