Buscando algo bueno del confinamiento (69)

Querido lector: las entradas que te vas a encontrar en mi blog bajo este título son fruto de las reflexiones diarias que he ido escribiendo cada mañana durante el confinamiento en el muro de mi Facebook. Siempre las acompaño además de una canción que por lo general sirve —nunca mejor dicho— de pretexto a lo que escribo.

21 de mayo de 2020

Llega un eco lejano de espumaderas que estrellan su repiqueteo tozudo contra repudiados cueceleches; un dislocado gong de viejas sartenes y ollas desportilladas que, poco a poco, se derrama y se ahoga, mientras en el aire, aún durante un momento, permanecerá un recuerdo como de escaramuza de frontera. Casi un juego de cañas y espadas de madera con el que algún avezado político, cual cura de posguerra, reconstruirá el auto calderoniano que salve al pueblo español de tanta opresión, de tanta injusticia, de tanto agravio… (Nota: como uno nunca sabe quién pueda llegar a leer esto, por su bienestar, absténganse quienes no distinguen o a quienes le incomoda la ironía).

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